Sobre Mi

“Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya”
(Antoine De Saint-Exupéry, El Principito)

MI EXPERIENCIA

Mi nombre es Sandra Beatriz Del Río Real, soy mujer, esposa, madre. Mi profesión es Psicopedagoga, con posgrados en Terapia Complementaria de Reiki y en Mindfulness Educativo.

Mi trabajo como Psicopedagoga lo he realizado en Establecimientos Educacionales con niños y jóvenes, de educación prebásica, básica y media.

Actualmente trabajo en mi consulta particular, articulando una metodología innovadora, la cual, entrelaza la ciencia de la Psicopedagogía, la Terapia Complementaria de Reiki, y la Filosofía de Mindfulness.

Esta metodología nace desde mi experiencia, en primer lugar, como madre, y luego como Psicopedagoga en el contexto escolar. A partir de estas experiencias, surge el convencimiento de que la mejor manera de orientar a nuestros niños y jóvenes es enfocándonos en nosotros, los adultos, analizando y reflexionando en nuestras vidas, si estamos bien, si nos sentimos a gusto en nuestro diario vivir, o si quizás hay algunas cosas que no están funcionando como quisiéramos, seamos padres, o no.

Es cierto que los niños son el futuro de toda sociedad, no obstante, ese futuro lo forjan en virtud de lo que los adultos les entregamos, seamos padres o no, cualquier situación adversa que estemos viviendo impactará de una u otra manera en todas las personas que nos rodean, especialmente en nuestros niños y jóvenes.

Por ello es importante conocernos a nosotros mismos, saber del porque nos angustiamos, estresamos, del porque nos entristecemos y sufrimos,  como también, de las cosas  que nos agradan y nos hacen sentir felices.

El proceso de desarrollo físico, intelectual, emocional, espiritual de nuestros niños y jóvenes se forma directamente a través de lo que los adultos les entregamos, es a través de lo que de nosotros absorben, que nutren sus mundos. Nuestros mundos y como vivamos en ellos, es el ejemplo del mundo para ellos.

Hoy, en nuestro presente como adultos, tenemos la oportunidad  vivir la  vida que deseamos, por nuestro bienestar, el de las personas que amamos, por los demás.

Psicopedagoga Sandra del Río

MIS CONVICCIONES Y PROPÓSITO

En mi trabajo ayude a niños y jóvenes, y a sus padres a aliviar un poco sus sufrimientos en su experiencia escolar, mas, sé que hubo tantos otros que se quedaron en el camino y a los que no pude ayudar, porque necesitaban ser abordados desde una perspectiva diferente a las que entregan el currículo y los procedimientos en el ámbito escolar.

Generalmente en los contextos escolares y clínicos, se tratan las dificultades de niños y jóvenes, siendo éstos el foco de atención y de intervención, integrando a los padres desde una mirada de acompañamiento y apoyo en las estrategias sugeridas para dicha intervención.

Mi trabajo consiste en acompañar y apoyar, desde el maravilloso manto que se crea al ir tejiendo los conocimientos de la Psicopedagogía, y las sabidurías de Reiki y Mindfulness, a personas adultas, a superar las dificultades que les imposibilitan sentirse íntegros y tranquilos, para que puedan vivir la vida que deseen en armonía y en paz consigo mismas.

 Solo si nos sentimos bien podemos irradiar bienestar a los demás, sobre todo a los seres más vulnerables, nuestros niños y jóvenes. Nuestra mayor responsabilidad es cuidarnos, valorarnos, y respetarnos a nosotros mismos, para poder cuidarlos a ellos, para que puedan desarrollarse plenos, libres, seguros, sonrientes.

Por esta razón, surge esta metodología de trabajo, porque tengo la profunda convicción que la mayoría de las dificultades que se nos presentan en la vida y que abarcan todos los ámbitos de nuestra existencia y experiencia, obedecen al intenso desconocimiento que tenemos de nosotros mismos, de desconocer cuales son nuestras virtudes y nuestros defectos, de desconocer lo que nos gusta y lo que no, de desconocer lo que nos hace sentir plenos, satisfechos, de lo que nos hace estar en armonía. Desde las cosas más sutiles hasta lo más relevante para nosotros.

El conocimiento más importante es el conocernos a nosotros mismos, conocer nuestro cuerpo, nuestras sensaciones, emociones, nuestros sentimientos, lo que fuimos, lo que somos en este momento, lo que queremos ser.

 Tengo la profunda convicción que los primeros en abordar este primordial aprendizaje de conocerse a sí mismos, somos nosotros los adultos. Los niños y jóvenes aprenden desde el ejemplo, desde los comportamientos y las actitudes que realizamos los adultos, por ello es tan significativo, lo que de nosotros escuchan, observan, piensan y sienten.

Recuerdo que de niña sentía empatía por las circunstancias adversas de los demás. El enunciado con el que inicié este texto es mi propósito. Mi más sincero deseo para toda persona que acuda a mí es:

“Que cada persona pueda ver su luz, y brillar como brillan las estrellas, cada una, con su propio resplandor.”

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